Introducción
Estamos en el año 13.689.039.483 del último Imperio Solar, apenas sería el ciclo 832.541 según el calendario de la Colectividad Neocrón, también llamados “los Enterradores” en este Universo. Y es que los Enterradores son del Universo anterior a éste, ellos dejaron el Último Mensaje, el Único Mensaje. No hay restos que los arqueólogos puedan estudiar, no hay traza material de su paso por la existencia. Sin embargo, pudieron dejar un mensaje, escrito en lo más profundo del firmamento, y hemos sido capaces de leerlo.
Esta pudo haber sido su historia.
Capítulo I
El profeta
Como un fuego fatuo, Sairog circunvaló el planeta casi instantáneamente, hasta llegar a la montaña. Allí, miró hacia la cumbre y penetró en la ladera. Poco después llegó a la estancia donde estaban Odara y Rinat.
La Colectividad Neocrón, antaño compuesta por trillones de entes en todo el Universo, quedaba ahora reducida a tres seres, los Tres Últimos, aunque hay que tener en cuenta que sólo quedaban cuatro seres vivos en el Cosmos. Entre ellos se conocían por los nombres que ellos mismos habían escogido: Sairog, Odara y Rinat. Eran lo más parecido a lo que podríamos conocer como dioses. De hecho, ellos habían construido el planeta en el que comienza este relato.
