Después de este, espero, último parón, continuamos con su serial favorito:
Capítulo V
El emisario
Nada más desembarcar, un nutrido batallón escoltó a los viajeros y transportó sus pertenencias hasta el lago Albanus. No pudieron ver casi nada de la ciudad, para disgusto de Eufrasio, pero sí pudieron comprobar cómo el ambiente guerrero y la tensión constante se dejaban notar considerablemente. Multitud de soldados transportaban armas y caballos de un lado para otro, montados en un caballo controlaban las riendas de otro telequinéticamente. Los edificios del antiguo Imperio Romano permanecían en uso y en buen estado, y en el límite de la ciudad el camino ascendía por una colina desde la que una vista panorámica les permitió asombrarse por la magnificencia de Roma.
