Aquí seguimos con su serial favorito. Patrocinado por Herraduras La Antequerana:
Capítulo III
Ataque en el Betis
Salieron de Antequera por la carretera de Colmenar. A pocos kilómetros se desviaron de la vía y entraron en un recinto militar. Para entonces estaban todos un poco dormidos, pero se terminaron de despertar cuando oyeron que el sonido de los cascos del caballo había cambiado, ahora sonaba mucho más eco. Jacinto corrió las cortinas de las ventanas y pudo comprobar que se encontraban en una cueva iluminada por antorchas.
-Esto es una base secreta-, dijo el Director General de Expediciones, -gran parte de la conquista de Atlántida fue planeada desde aquí, y existe desde tiempos de Alfonso II.
La cueva se ensanchó y llegaron a una amplia sala. Bajaron del carruaje y se maravillaron con la vista. La cavidad era inmensa, iluminada por varias filas de antorchas, y con dos enormes cascadas que brotaban de la pared a gran altura, produciendo un ruido ensordecedor que les hacía hablar a voz en grito. En el centro de la sala, un fastuoso levánomo dorado y ornamentado con multitud de relieves y figuras, sostenido por cuatro columnas negras. De la parte baja del mismo salía una escalera, cuyos escalones estaban cubiertos por una alfombra roja, que llegaba hasta el suelo.
