Expedición a Tsim Sha Tsui – Capítulo IV

Después de los irregulares meses estivales, continúa esta semana este relato, espero que ya con pocas interrupciones:

Capítulo IV
Conjura

La noche del mismo día que nuestros héroes partieron hacia Roma, se producía una reunión secreta en los sótanos del Ministerio de Guerra. Antonio Kadikoy era uno de los invitados, junto con varios generales y altos cargos de los servicios secretos. La reunión había sido convocada por el propio Ministro de Guerra, el Almirante Suárez, que parecía llegar con retraso al comienzo de la misma. Todos permanecía callados en sus asientos sin intercambiar palabra por miedo a hablar más de la cuenta. Cuando llegó el Ministro, todos contuvieron la respiración. Era un hombre sumamente delgado y bastante alto, de tez muy oscura, con un denso cabello gris, y monóculo en el ojo izquierdo. Vestía el uniforme de almirante, en el que lucía las máximas condecoraciones de la República. Su imagen, y más aún, su fama, inspiraba miedo y respeto entre los allí presentes.

-¿Han partido nuestros señuelos?-, preguntó mientras se sentaba, con una voz ronca y fría.

-Así es, señor Ministro-, respondió Kadikoy automáticamente, -fueron atacados en el río Betis, pero afortunadamente….

-Bien-, le interrumpió el Ministro, -¿y nuestros hombres están preparados?

-Sí, señor Ministro-, respondió uno de los representantes de los servicios secretos.

-Perfecto-. Chasqueó los dedos y uno de los oficiales que había venido con él le acercó un rollo. -Pero no les he reunido aquí para comprobar el desarrollo de los planes, que por su puesto espero que sigan adelante con la misma pulcritud que hasta ahora. En este momento quiero que vean el documento que les entrego, cuya información, por supuesto, debe quedar entre estas cuatro paredes.

Una vez todos habían visto el contenido del rollo, Suárez prosiguió:

-Como comprenderán, el Presidente no puede saber jamás nada sobre este asunto.

Todos asintieron.

-Entonces nos despedimos por hoy, todos conocen sus tareas. Ya los convocaré para la siguiente fase del plan.

En alta mar todo era mucho menos siniestro, aunque más aburrido para casi todos menos para Eufrasio, que estudiaba y repasaba sus rollos, lanzando hipótesis sobre dónde podría estar el supuesto palacio de la dinastía Sha, o cómo debían de ser los dispositivos por ellos desarrollados. Jacinto, cuando no estaba mareado, intentaba aproximarse a Eva, la cual trataba casi siempre de rehusarlo, excepto cuando tenía algo de hambre, que lo mandaba a la cocina. Fernández no asimilaba todavía que fuera a enrolarse en la aventura que le esperaba. Además, había algo en la carta que recibió de Kadikoy, algo que no había revelado a Eufrasio y a lo que no paraba de darle vueltas.

Así pasaron varios días, hasta que una mañana el vigía gritó el “tierra a la vista” que todos estaban esperando desde el primer minuto. Entonces los cuatro viajeros se reunieron en el camarote de Eufrasio, el más amplio.

-¿Han estado antes en Roma?-, preguntó Fernández.

-Yo sí-, respondió Eva. Los demás negaron con la cabeza.

-Bien, pero sí sabrán lo que se van a encontrar allí, ¿no?

-Venecia sigue en guerra con España por el dominio de Roma, ¿no es así?-, preguntó Jacinto.

-Efectivamente, Roma es permanentemente uno de los frentes de esa guerra, desde hace décadas. La ciudad no es segura, y aunque la República la tiene bien aprovisionada y no faltan soldados, prepárense para una poco probable, pero posible, incursión veneciana. No obstante, seguramente nos alojaremos en uno de los cuarteles al sur de la ciudad, cerca del lago Albanus, así que en principio no hay nada que temer.

-Pero partiremos mañana mismo hacia el mar Adriático, ¿no es así?-, preguntó Eufrasio preocupado.

-Sí, claro que sí, y espero que tengamos escolta hasta entonces. Si China nos atacó tan fácilmente tan cerca de la capital Antequera, no quiero pensar la cantidad de agentes que serán capaces de infiltrar en este país en guerra al que vamos.


Nada más por esta semana queridos lectores, ¿qué les espera en Roma a nuestros héroes?

A) Alguno es apresado por combatientes venecianos y llevado al otro lado de la frontera, ¿pero quién?

B) Venecia ha conseguido mover el frente hacia el sur, dejando a Roma aislada y sitiada; lo que los fuerza a desembarcar más al sur, en territorio español.

C) Venecia envía un emisario que dice saber algo importante sobre el viaje a Cantón.

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Published in: on septiembre 2, 2008 at 12:18 pm  Comments (1)  

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One CommentDeja un comentario

  1. voy a votar también la C, que parece que le da más misterio a la trama.


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